FACULTAD DE INGENIERÍA

Un equipo de investigadores del Centro de Investigación en Tecnologías para la Sociedad (C+) de la Facultad de Ingeniería UDD se adjudicó un fondo ANID, por el proyecto de Sistema Geotérmico Inteligente (SGI), orientado a resolver uno de los problemas más críticos que enfrentan las viviendas en zonas subantárticas del país: el congelamiento de cañerías de agua potable durante los días más fríos del invierno. 

 

La iniciativa se enmarca en el área de innovación pública denominada “Desafíos Públicos”, perteneciente a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación del Gobierno de Chile y la institución mandante es la Ilustre Municipalidad de Cabo de Hornos. 

 

El proyecto, impulsado por el Grupo EnviroHealth Dynamics del Centro C+, surgió a raíz de diferentes problemáticas que enfrentan comunidades de las comunas de Puerto Williams y Puerto Toro, en el sur de Chile, donde las bajas temperaturas, el aislamiento territorial y el costo de la energía hacen que las soluciones tradicionales —como cables calefactores eléctricos— sean poco eficientes, costosos o directamente inviables. 

 

La solución propuesta, consiste en un sistema que aprovecha el calor natural del subsuelo (energía geotérmica somera) y el calor residual, combinándolo con sensores y electrónica de control inteligente, con el fin de mantener las cañerías de agua de las viviendas a una temperatura segura, sin necesidad de un consumo eléctrico elevado. 

 

A diferencia de soluciones convencionales, el sistema no busca calentar permanentemente, sino actuar solo cuando existe riesgo real de congelamiento, optimizando así el uso de energía. 

 

Próximos pasos a seguir: 

 

Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de prueba y validación tecnológica, avanzando desde prototipos experimentales hacia sistemas piloto que puedan instalarse en viviendas reales. El objetivo es demostrar que esta solución puede ser técnicamente confiable, energéticamente eficiente y económicamente accesible, especialmente para comunidades australes. 

 

Además de prevenir daños estructurales y cortes prolongados de agua, el sistema apunta a mejorar la calidad de vida, reducir costos de mantención y aportar a una adaptación concreta frente a las bajas temperaturas invernales, particularmente en territorios donde sus efectos se manifiestan de manera más severa. 

 

Tiene el potencial de ser escalado y replicado en otras zonas frías del país y el mundo, combinando ciencia aplicada, ingeniería y conocimiento del territorio para resolver un problema cotidiano con impacto social directo.