FACULTAD DE INGENIERÍA

 

En el marco del Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul, que se conmemora cada 7 de septiembre, el Centro C+ de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo realizó una experiencia sensorial junto a estudiantes de la Escuela Adelaida La Fetra, en Huechuraba, para acercarlos a la temática de la calidad del aire a través de uno de los sentidos que permite reconocer nuestro entorno: el olfato.

 

La actividad reunió a estudiantes de 4° básico, quienes exploraron distintos aromas y los clasificaron según sus propias percepciones, identificando aquellos que les resultaban agradables, desagradables o difíciles de reconocer. A partir de esta experiencia, los escolares pudieron relacionar los aromas con situaciones y lugares presentes en su vida cotidiana, reflexionando sobre el entorno en el que viven.

 

“Los olores tienen que ver con bienestar. Nuestra nariz nota un mal olor, un buen olor, y tiene que ver con cómo nos sentimos”, explicó Zoё Fleming, investigadora del Centro C+ y del Núcleo Milenio CITEC, quien destacó la importancia de acercar la ciencia a las personas a través de experiencias que permitan comprender conceptos científicos de manera sencilla y cercana.

 

En este sentido, Lucie Le Goff, investigadora postdoctoral del Instituto para el Desarrollo Sustentable UC y del Núcleo Milenio CITEC, destacó la relevancia de generar este tipo de experiencias desde edades tempranas. “La calidad ambiental es fundamental para garantizar una buena calidad de vida para los habitantes a todas las edades. Como CITEC nos interesa que los niños y las niñas puedan identificar su olfato como uno de los sensores para monitorear la calidad del aire en su entorno cotidiano”, señaló.

 

Asimismo, agregó que “este tipo de actividad experimental permite sensibilizar sobre la memoria olfativa y educar en reconocer olores que pueden ser agradables, desagradables y hasta peligrosos para la salud para prevenir riesgos”.

 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) acompañó la actividad y destacó la importancia de seguir fortaleciendo la conciencia y la acción en favor de un aire limpio. “El PNUMA promueve la acción colectiva para reducir la contaminación del aire y proteger la salud de las personas y del planeta. Acercar estos temas a las comunidades y a las nuevas generaciones contribuye también a reconocer el papel que cada persona puede desempeñar en la construcción de entornos más saludables”.

 

Siguiendo esta línea, Gerhard Schleenstein, ingeniero ambiental especializado en gestión de olores ambientales de la consultora ECOTEC y participante del taller, explicó que la actividad buscó que los estudiantes experimentaran directamente con distintos olores y reconocieran las sensaciones que estos pueden provocar. “Los olores nos acompañan toda la vida. Todos somos expertos en olores, todos tenemos nuestra nariz y podemos caracterizar olores”, señaló.

 

La experiencia también permitió conectar esta aproximación sensorial con el trabajo de monitoreo ambiental que se desarrolla en el establecimiento. La Escuela Adelaida La Fetra cuenta con un sensor de bajo costo que realiza mediciones en tiempo real de material particulado PM2,5 y temperatura, en el marco del proyecto REDES, iniciativa que busca acercar la ciencia y la investigación a las comunidades educativas.

 

“Es una manera de aproximar a los niños sobre la contaminación del aire y cómo ellos pueden ir asociando esta contaminación de acuerdo a los olores que van percibiendo”, explicó Paola Rubilar, del Centro de Epidemiología y Políticas de Salud de la Universidad del Desarrollo e investigadora del proyecto REDES. La profesional destacó que, durante la actividad, los estudiantes pudieron relacionar algunos de los aromas con situaciones que identifican en los alrededores del colegio, como la presencia de basura.

 

Asimismo, Johnny Torres Valenzuela, gestor ambiental de la Escuela Adelaida La Fetra, enfatizó que este tipo de iniciativas son claves, ya que “reconocer olores también nos lleva a reconocer la identidad de donde vivimos. Los estudiantes fueron asociando distintos aromas con lugares y actividades de su entorno, como panaderías, locales de dulces o incluso la basura, y así fueron construyendo su propio entorno a través de los olores”.

 

La jornada refleja el trabajo que impulsa C+ para acercar la ciencia a las personas y generar experiencias que permitan comprender fenómenos científicos desde situaciones presentes en la vida cotidiana. En este caso, el olfato se transformó en una herramienta para observar y conversar sobre el aire, el entorno y el bienestar, conectando las percepciones de los estudiantes con la realidad ambiental de su comunidad.